16. VIENTO Y MAR

Mar rompiendo en la distancia
contra el acantilado pertinaz,
dejando huella de espuma y sal.

Oleaje que viene a amortiguar
pensamientos que bullen en tu alma,
con la mirada perdida en el infinito.

La brisa de poniente cargada de humedad
acaricia tu cuerpo y besa tu rostro,
en tanto el sol corre tras las densas nubes.

Quiero besar con ansia tu boca,
la lluvia que se posa sobre tu rostro
sin que tu piel apenas lo acuse.

Quiero llenar tus silencios sin fin
con mi amor elocuente y mudo,
dulzura que abriga el alma.

Quiero sentir tu corazón en mi corazón latir,
ser la huella que tu cuerpo deja,
la sombra que contigo camina.

Eres luna creciente y sol brillante,
eres pléyade de estrellas sin rumbo
que cruzan la noche del estío.

Y tú, erguido clamor de sal y viento,
sigues mirando en lontananza
el camino de tu vida, la senda de tu amor.

Madrid, 26 de octubre de 2008

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